SIS on line - Servicio de Información de SeguridadGrupo Estudios Técnicos OnLine

ii iii iiii iiiii

Portada

Contacto Búsqueda Productos Empresas Anúnciese Libros Formación

MAR 9 JUN 2026

Bienvenido a SISONLINE.COM, el portal de los Profesionales, Empresas, productos y servicios de seguridad

Directorio
Empresas
Productos
Servicios


Búsqueda
avanzada

Seguridad en:

Hoteles
Hospitales
Industrias
Banca
C.Comerciales
Org.Oficiales
Museos
Cen.de Datos
Portal
Convocatorias
Novedades
Noticias
Formación
Libros
Asociaciones
Concursos
Legislación
Latinoamérica
Empleo
Enlaces

Boletín
gratuito, todas las novedades de la web
Infoseguridad


¿No encuentra
su empresa en
el directorio?
PINCHE AQUI

Encabezado de servicios

BANNER PRINCIPAL

Actualidad - Temas

Buscar:

Página nueva 1

SISONLINE.COM News Web Server: Más sobre Seguridad en Olimpiadas y Recintos Deportivos

Más en España

10 de Junio de 2008

La llama olímpica, la seguridad y su politización
Sánchez Gómez-Merelo, Manuel


La historia de la llama olímpica es tan interesante como los Juegos mismos.
Los antiguos textos griegos cuentan que el fuego fue regalado a los mortales por Prometeo, quien se lo robó a Zeus, y que durante las competencias de origen en la ciudad de Olimpia, a los atletas ganadores se les premiaba transportando la antorcha que encendía los altares de sus dioses.
Fue en los Juegos Olímpicos de 1928, llevados a cabo en Ámsterdam, donde esa vieja tradición fue reintroducida con algunas variaciones, y más tarde en los de Berlín de 1936, se institucionalizó que la antorcha fuera encendida en las ruinas del templo de Hera en Grecia y que viajara hasta el sitio de la convocatoria deportiva, a cualquier lugar del mundo donde se desarrollara.
Y así ha sucedido cada cuatro años sin mayores interrupciones o contratiempos, incluso preservando el recorrido del fuego olímpico de los rutilantes boicots políticos organizados en diferentes ocasiones, como sucedió en el caso de Moscú o Atlanta. Pero la antorcha de las próximas Olimpiadas de Pekín ya ha quemado a su paso con una llama que no es precisamente la deportiva.
Unos juegos, los próximos en Pekín, que se les están politizando y deteriorando a China, que tanto dinero e ilusión está poniendo en ellos. Aunque, «Nada ni nadie detendrá la antorcha», como dijo Sun Weide, portavoz del comité organizador de los Juegos.
En cualquier caso, lo que sí se debate es entre la idoneidad del recorrido internacional, tradición que empezó en Sidney 2000, y si la antorcha debería viajar directamente desde Grecia al país anfitrión.
Todo este problema ya comenzó en noviembre del pasado año; terroristas planeaban secuestrar a periodistas, turistas y atletas extranjeros durante los Juegos Olímpicos de Pekín que comenzarán el 8 de agosto, según declaró el portavoz del ministerio chino de Seguridad Pública, Wu Heping.
Igualmente, varios presuntos terroristas resultaron muertos por disparos de la policía china en enero último en una redada, en Urumqi, capital de la región de Xinjiang. «La organización planeaba un atentado contra los Juegos Olímpicos», reveló el secretario general del Partido Comunista de Xinjiang, Wang Lequan. En la acción, cinco policías resultaron heridos con bombas de mano y más de una treintena de personas detenidas. Wang indicó que su objetivo era «causar gran repercusión internacional para sabotear los Juegos Olímpicos», añadió.
Las autoridades de Pekín insistieron en que los grupos terroristas de esa zona, que persiguen la independencia de Xinjiang, están vinculados con Al-Qaeda y son entrenados en campos de Asia central, dirigidos por esta organización terrorista internacional. La policía también confiscó armas, explosivos y material de propaganda sobre la «guerra santa».
Con estos antecedente, hoy más que nunca, los ojos del mundo están puestos en todo lo que sucede en el país más populoso, y desde que se encendió la llama olímpica en los primeros días de abril, —rumbo a Pekín— la antorcha no ha dejado la tradicional estela de ilusión deportiva, sino una chispa incendiaria de protestas (París, Londres, San Francisco, Tokio, etc.) por lo que está sucediendo en el Tíbet desde hace más de cinco décadas de ocupación extranjera.
La Unidad de Protección de la Llama Olímpica la forman una treintena de agentes escogidos entre las fuerzas paramilitares chinas, encargadas del orden público y de custodiar a delegaciones extranjeras. Muchos fueron enviados a sofocar las revueltas del Tíbet. Son excepcionalmente fuertes y con la condición física de atletas profesionales. Son una unidad de élite. Son los «hombres de azul, guardianes de la llama», según China, y «matones» para Sebastian Coe, ex atleta británico.
En este sentido, Pekín recuerda que en ocasiones anteriores, agentes del país organizador también escoltaron la llama. Una persona la acompañó en Atenas y varias en Sídney. Nada comparable a los treinta fornidos chinos, como tampoco son comparables los ataques a la antorcha en esta ocasión.
En cualquier caso, no se discute su eficacia sino sus formas. Algunos relevistas se han quejado de su dureza. También se duda de sus competencias para mantener el orden público en territorio ajeno.
Por otro lado, sólo en entrenamientos y preparativos de seguridad, Pekín lleva gastados más de 300 millones de dólares de cara a los Juegos, que estarán en la pantalla internacional con una audiencia global en televisión estimada en cuatro mil millones de personas.
El coste de seguridad de Atenas 2004 se acercó a los mil millones de dólares, con más de 50 mil soldados y policías protegiendo instalaciones y participantes. Por primera vez, en la historia del movimiento olímpico, también la OTAN se ocupó de coordinar las acciones de control sobre el mar y en el espacio aéreo de Grecia, que estuvo bajo fuerte tensión al albergar una cita deportiva tras los atentados terroristas en Nueva York (11 de septiembre de 2001) y Madrid (11 de marzo de 2004).
Lo cierto es que el clima, que no tiene nada que ver con previsión de las lluvias, porque incluso los chinos están previniendo gente y tecnología para disipar cualquier amago de tormentas durante los juegos, se ha visto enrarecido con las iniciales noticias de que el Gobierno había desarticulado sendas bandas delictivas y terroristas que planeaban secuestrar y atentar contra atletas y otras personas durante los Juegos Olímpicos.
Una situación que debe significar las alertas y nos recuerda los dramáticos precedentes como el de 1968 en Ciudad de México, cuando, diez días antes del inicio de los juegos, el ejército mexicano mató a tiros entre cien y quinientos estudiantes en la Plaza de las Tres Culturas, juegos a los que se les llamó «Olimpiada de la Paz»; o el caso de Múnich en 1972, cuando un comando palestino mató y tomó rehenes a atletas israelíes, para acabar casi todos ellos, rehenes y secuestradores, muertos en la operación rescate que siguió; o los actos de boicots de Moscú en 1980, por un Afganistán ocupado...
Por otra parte, coincidiendo con los preparativos, se está poniendo «orden» en Pekín; se hacen redadas contra prostitutas y narcotraficantes y, al mismo tiempo, las autoridades estudian «soluciones» como la de crear determinados espacios en la zona olímpica para las protestas, en la ingenua idea de que los extranjeros van a respetar tales zonas para sacar sus pancartas. Si la idea se lleva a la practica, será, probablemente, ridiculizada, en caso contrario será condenada.
Lo cierto es que, poco a poco, se va confirmando así el pronóstico en el sentido de que la politización y un boicot civil y mediático puede convertir los Juegos en un campo de batalla para todo, menos para competir con espíritu deportivo.
En cualquier caso, China tenía la esperanza de que los relevos de la antorcha por el mundo fueran un símbolo de unidad en la carrera a los Juegos Olímpicos, que abren en Pekín el 8 de agosto, y que son una fuente de inmenso orgullo nacional pero, por ahora, sólo despierta conflictos politizados.
Así, desde el principio, la antorcha se convirtió en un blanco para los manifestantes que abogan por la independencia del Tíbet del gobierno comunista chino, después de una ola de violentas protestas a lo largo de las regiones tibetanas de China. La realidad es qué política se resiste a dejar los Juegos Olímpicos en el terreno de lo deportivo y la pregunta ahora no es quién va a ganar las competiciones deportivas, sino quién va a ir a la inauguración, el 8 de agosto. Así, mientras cientos de deportistas están todavía buscando un cupo para la cita máxima, medio centenar de dirigentes de Europa, Estados Unidos y África ya se dan de baja para su presencia en la apertura olímpica.
En Europa, los «veintisiete» siguen divididos sobre la conveniencia de asistir a la ceremonia. La presidenta alemana, Ángela Merkel, ya ha anunciado que no irá. El primer ministro británico, Gordon Brown, no estará en Pekín el 8 de agosto, pero sí en la clausura. El presidente francés, Nicolás Sarkozy, condiciona su presencia a que China dialogue con el Dalái Lama. En cualquier caso, el Parlamento Europeo aprobó una resolución invitando a los presidentes de los países miembros a no asistir a la inauguración, si China no resuelve antes el conflicto con el Tíbet. A ese ambiente politizado de los Juegos, el presidente del Comité Olímpico Internacional, Jacques Rogge, también le sumó tensión, al asegurar que las protestas que rodean el recorrido de la antorcha olímpica y el ambiente políticamente cargado camino a los juegos de Pekín representan una «crisis» para el movimiento olímpico.
Lo cierto es que, en la medida en que la antorcha se acerque a Pekín y que comiencen los Juegos, la conciencia del mundo sobre la importancia de los derechos humanos en China debe ser mayor si quiere seguir abriendo puertas en Occidente.
Y lo que ha venido sucediendo en el trayecto de la antorcha de Pekín´08, además de generar inseguridad, es una lección para el futuro. Es fácil coincidir con importantes representantes del Comité Olímpico en que el recorrido de la llama olímpica ha de ser nacional, sólo en el país que organiza.
Las autoridades chinas, muy metódicas en la transformación económica de su país, deben revisar las alertas porque, si no han medido la capacidad de convocatoria, de fuerza y de impacto de las Organizaciones No Gubernamentales, ni el eco de la sociedad civil en Occidente y se ha generado esta inseguridad, ¿qué puede pasar con amenazas más graves, como ha indicado Interpol recientemente sobre presuntos complots que pueden incluir planes para estrellar un avión, atacar hoteles, oficinas del gobierno, y objetivos militares en Pekín y otras ciudades con veneno, gas tóxico y bombas a control remoto, perpetrar atentados suicidas y secuestrar a atletas extranjeros, espectadores y turistas?

Fuente: CUADERNOS DE SEGURIDAD

Más información:

SISONLINE.COM le ofrece un servicio gratuito de contacto para ampliar la información a través de Internet sobre sus PRODUCTOS, TECNOLOGIAS y SERVICIOS.

Solicitud:

Indique sus datos de contacto:

Nombre y Apellidos *
Empresa *
Actividad de la empresa *
Cargo *
Provincia *
País *
Teléfono *
Correo Electrónico *
Si no tiene, indique un número de móvil y/o un fax

He leído y estoy de acuerdo con la política sobre Protección de Datos Personales de este servicio web.

-En cumplimiento de lo establecido en la Ley Orgánica 15/1999, de 13 de Diciembre, de Protección de Datos de Carácter Personal, le informamos que los Datos que nos facilite mediante la cumplimentación del presente formulario pasarán a formar parte de un fichero propiedad de GE GRUPO ESTUDIOS TECNICOS SL con el fin de ofrecerle información sobre el sector y mercado de la Seguridad. No existe venta, comunicación ni cesión de sus datos a ninguna entidad u organización. Asimismo, le informamos que puede ejercer los derechos de acceso, rectificación, cancelación y oposición en la dirección get@getseguridad.com..

Borde inferior compartido