31 de Mayo de 2010
El municipio gasta ocho millones de pesos anuales en seguridad privada
La Municipalidad desembolsa 650.746 pesos por mes para pagar el servicio de seguridad privada en los edificios públicos, según los datos de la Secretaría de Hacienda. Al año la suma llega a ocho millones de pesos, lo que equivaldría a pavimentar 45 cuadras de la ciudad. De todos modos, el gasto es más que necesario en un momento en el que la violencia golpea a todos los sectores.
“Perder un expediente puede llegar a ser terrible”, declaró el secretario de Gobierno municipal, Fernando Asegurado, al referirse a la necesidad de contar con seguridad privada en el Centro Municipal de Distrito (CMD) Centro por donde pasan 3 mil personas al día, entre las 7 y las 20. El funcionario aclaró que “es necesario porque la Municipalidad tiene espacios abiertos donde entra y sale mucha gente”.
Y así es. Los cementerios, la Granja de la Infancia, el Jardín de los Niños, el Centro Audiovisual Rosario (CAR), el Centro Cultural Bernardino Rivadavia, los museos Castagnino y Macro, todos los centros municipales de distrito, los hospitales y centros de salud municipales, el hogar de mayores, las áreas de deportes, el Centro de la Juventud, el hogar de tránsito para mujeres y el centro crecer Nº 21 son algunos de los edificios que cuentan con al menos un guardia de seguridad privada, además de alarma. Además, en muchos de ellos, como por ejemplo los hospitales también hay refuerzo policial.
Según Asegurado, “en esto no hay nada nuevo; antes vivían serenos con sus familias y ahora ya esta realidad cambió”. A su vez, destacó que “pasa mucha gente por los distintos lugares municipales, lo que implica una seguridad mínima, no sólo por los empleados, sino también por las personas que asisten a los distintos espacios”.
Afuera y adentro. La inseguridad no escapa a las dependencias públicas. Por ejemplo, en el CMD Oeste (avenida Perón 4602) hay personal de seguridad privada que va rotando a lo largo de las 24 horas.
La directora del distrito, Lorena Carbajal, comentó que desde que está allí (dos años) “se produjeron actos de vandalismo, como destrozos de vidrios y ventanas, pero nunca robos gracias a la instalación de la alarma”. Sin embargo, afuera del edificio, en la zona de 27 de Febrero y Perón, se suceden arrebatos cuyas víctimas son los peatones quienes en general salen o entran el edificio. Carbajal relató que ahora hay “uno o dos patrulleros que vigilan la zona, de 7 a 19 (horario en que está abierto el distrito)”. De esa manera se pudo disminuir un poco la cantidad de robos. “La seguridad privada no funciona afuera, sino que se encarga de cubrir el edificio y que no falten elementos como computadoras o material de trabajo”, señaló.
No es muy distinta la realidad que se vive en el CMD Sudoeste (Francia 4435). El director, Diego Beretta, contó que “el guardia cuida la entrada del edificio y recorre las distintas zonas”. Además, allí también cuentan con un sistema de alarma que se activó más de una vez. “En general, se sucedieron piedrazos contra las ventanas y el frente del edificio que es vidriado, pero no tuvimos hurtos”, aseguró. Pero no ocurre lo mismo al salir del distrito donde “te roban hasta lo que tenés puesto”, comentó una vecina que vive enfrente.
Al aire libre. En los espacios abiertos también se refuerza la seguridad con personal contratado. “En los polideportivos tenemos policía adicional; hay material para realizar deportes. Además se ponen refuerzos en el verano, cuando funcionan las piletas porque es cuando más gente concurre”, comentó Asegurado.
Por su parte, la subsecretaria de Promoción Social, Andrea Travaini, indicó que dentro de su área necesitan especial cuidado lugares como la Casa Amiga y el hogar Alicia Moreau de Justo. “Esta seguridad la brindan mujeres que cuidan a otras mujeres que sufren violencia doméstica. A veces hay que enfrentar situaciones terribles como las protagonizadas por los maridos que recurren al lugar, y en esos casos, más allá de la Guardia Urbana Municipal (GUM) o a la policía, lo mejor es tener seguridad privada en especial en el horario de 19 a 8, el más complicado”, explicó la mujer.
En el Centro de Protección a la Infancia, ubicado en bulevar Artigas al 1400, ya robaron durante el día. Por eso, ahora, mademás de la alarma, hay una persona de vigilancia.
El centro Crecer Nº 21 merece un párrafo aparte. Es el único que cuenta con seguridad privada (los demás sólo tienen alarma) porque allí robaron hasta los tubos de gas y entonces no hubo opción y se contrató personal particular. De este modo, se terminaron los robos, aseguraron las autoridades.
Evidentemente, así como en muchas zonas de la ciudad se instalan servicios privados porque la policía no alcanza, también en las reparticiones públicas echan mano a la misma metodología para sostener las estructuras vigentes.
Fuente: LA CAPITAL.COM.AR
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