SIS on line - Servicio de Información de SeguridadGrupo Estudios Técnicos OnLine

ii iii iiii iiiii

Portada

Contacto Búsqueda Productos Empresas Anúnciese Libros Formación

MAR 9 JUN 2026

Bienvenido a SISONLINE.COM, el portal de los Profesionales, Empresas, productos y servicios de seguridad

Directorio
Empresas
Productos
Servicios


Búsqueda
avanzada

Seguridad en:

Hoteles
Hospitales
Industrias
Banca
C.Comerciales
Org.Oficiales
Museos
Cen.de Datos
Portal
Convocatorias
Novedades
Noticias
Formación
Libros
Asociaciones
Concursos
Legislación
Latinoamérica
Empleo
Enlaces

Boletín
gratuito, todas las novedades de la web
Infoseguridad


¿No encuentra
su empresa en
el directorio?
PINCHE AQUI

Encabezado de servicios

BANNER PRINCIPAL

MANUAL PARA EL DIRECTOR DE SEGURIDAD

Actualidad - Temas

Buscar:

Página nueva 1

SISONLINE.COM News Web Server: Más sobre Seguridad Ciudadana

Más en España

30 de Diciembre de 2009

Año nuevo, viejos y nuevos signos de inseguridad
Sánchez Gómez-Merelo, Manuel


En este año 2009 que se acaba, una vez más el mundo ha vivido la constante "globalización de la inseguridad”, que comenzó con el proceso de globalización financiera mundial y ante lo que es necesario implementar "denominadores comunes" de seguridad en los diferentes países.
Pero, el peor escenario de esta globalización de la inseguridad es la conjunción explosiva de la desigualdad estructural de sus sociedades, el aumento de la pobreza urbana, la violencia que domina las relaciones interpersonales y sociales de sus habitantes y la degradación medioambiental de vastas zonas.
Las políticas llevadas a cabo, fundamentalmente neoliberales, en la globalización económica y financiera, evidentemente han llevado a una globalización de la inseguridad donde, por el contrario, no hemos avanzado mucho en la “globalización de la seguridad”.
En este sentido, Mark Duffield, escritor y profesor de Estudios Internacionales de la Universidad de Leeds (Reino Unido), ha dedicado un ensayo a la relación entre inseguridad global y neoliberalismo en el que sostiene que, “aunque la globalización y la liberalización no han causado estas nuevas formas de inestabilidad, la desregulación del mercado sí ha facilitado, para las partes en conflicto, el desarrollo de vínculos internacionales paralelos o clandestinos necesarios para sobrevivir”.
Lo cierto es que, muy rara vez el sentimiento de inseguridad en el mundo ha sido mayor que el actual. Del mismo modo, nunca pueblos y naciones han tenido deseos tan sinceros de encontrar un marco de seguridad sostenible basado en la democracia y el imperio de la ley a escala internacional.
En cualquier caso, permanentemente nos vamos encontrando con nuevos signos de inseguridad donde, para hacer una breve descripción de la actual situación global debemos partir de un concepto básico de seguridad entendida como la capacidad de controlar la violencia organizada, sea ella pública o privada, y referida principalmente a las manifestaciones empíricas de la misma.
Una situación de inseguridad globalizada en la que existen, al menos, tres grandes manifestaciones importantes de inseguridad en el mundo de hoy: la guerra, entendida como enfrentamiento político; el crimen organizado, desarrollado alrededor de intereses particulares económicos; y el terrorismo, definido como el empleo o la amenaza de violencia contra no combatientes, con una finalidad de venganza o intimidación, o para influir de alguna otra forma sobre un sector de la población.
Consecuentemente, las nuevas economías de conflicto se basan en el control de ciertos recursos, que reproducen las estructuras de las redes asociadas con la globalización y suelen convertirse en fuente de financiación y sentido existencial de los grupos delincuenciales organizados y armados. Tal sucede, principalmente, con los mercados de armas, explosivos y drogas, y, en general, con toda la economía ilegal o delincuencia organizada.
Así el nuevo marco de “seguridad globalizada” debería de ser capaz de responder con rapidez y eficacia a los retos de un mundo muy cambiante donde el espacio se ha hecho mucho más grande y el tiempo mucho más reducido para la acción-reacción.
Todo ello, teniendo en cuenta que, hoy la globalización nos plantea mayores riesgos, nuevos retos, nuevas amenazas donde variables, como las vulnerabilidades tienen una necesidad de cambio que sobrepasa nuestra capacidad de respuesta, exigiendo una mayor profesionalización cada vez más rigurosa a todos los actores involucrados en este escenario.
En este sentido, el ejemplo más elocuente lo tenemos en la destrucción de los paradigmas de seguridad con motivo de los atentados del 11S en Estados Unidos. Paradójicamente, este acontecimiento que impulsó teóricamente la globalización de la seguridad, ha permitido al mismo tiempo que la inseguridad se propagara por todo el mundo con mayor virulencia.
Pero, volviendo a la globalización, entendida como la fase de aceleración, extensión y profundización de las relaciones de interdependencia entre las personas, grupos sociales y Estados del mundo, no debemos perder el referente de que vivimos en un mundo en el que, junto a una riqueza sin precedentes subsiste la injusticia y la penuria más atroz. La globalización crea oportunidades para algunos pero, sin duda, excluye a demasiados. La interdependencia y la apertura de las fronteras nos une cada vez más, pero las grandes diferencias y la intolerancia abre brechas también mayores entre unos y otros.

Las causas que incrementan la seguridad y atizan los conflictos

A este respecto, hay un acuerdo general sobre el hecho de que las amenazas que inciden sobre la inseguridad, principalmente son: la pobreza, las enfermedades contagiosas, la degradación del medio ambiente, la proliferación de armas, el narcotráfico, la criminalidad internacional y que ellas se manifiestan tanto en el seno de una misma nación como entre varios Estados.
Para la Unesco, “la pobreza, y en particular la pobreza extrema, constituye un ataque a los derechos fundamentales del hombre y, en la actualidad, ella está en el centro vital de las preocupaciones de todas las sociedades con su manifestaciones de injusticias, de exclusiones, de privaciones y de desigualdades”.
Es evidente que la pobreza extrema y la exclusión social de amplios sectores de la población afectan a la estabilidad y la democracia, erosionando la cohesión social y vulnerando la seguridad de los Estados. Por tanto, la seguridad es indispensable para crear oportunidades económicas y sociales para todos, y generar un ambiente favorable para atraer, retener, y convertir en riqueza interna la inversión y el comercio necesarios para crear fuentes de trabajo y realizar el desarrollo social.
La pobreza es una de las causas de la inseguridad en el mundo y, por ello, hay que hacer un llamamiento permanente a comprometerse con aquellas acciones, públicas o privadas, que ayuden a erradicarla.
En este sentido, si bien es cierto es que los índices de pobreza seguían cayendo lentamente hasta antes del inicio de la crisis financiera mundial, las cifras de lo que podríamos denominar como “eje del mal o inseguridad”, están en los hechos como la violencia social, la pobreza estructural o el deterioro ambiental, los que conforman escenarios habituales y comunes que permiten o potencian fenómenos como el narcotráfico y el crimen organizado, la acción del terrorismo y la debilidad institucional de los Estados no solo para hacer frente a las organizaciones criminales, sino también para controlar a las grandes organizaciones económicas delincuenciales transnacionales.
Por otro lado, si bien no hay una vinculación directa entre la pobreza y el terrorismo en términos generales, los terroristas utilizan la difícil situación de los pobres como una justificación para cometer actos violentos. Obviamente, no es la pobreza la que causa el terrorismo, ser pobre no le hace ser un asesino. La mayoría de los conspiradores del 11S habían sido educados en la comodidad. Sin embargo, la persistencia de la pobreza y de la opresión sí puede incitar a la desesperación. Y cuando los gobiernos son incapaces de satisfacer las necesidades esenciales de su población, estos Estados en descomposición pueden ser un santuario para potenciales terroristas.
También se hace evidente en muchos países que, la especulación y el desmedido desarrollo urbano, sin ningún rasgo de planificación o control, termina provocando la implantación de áreas o entornos de miseria dentro o en la periferia de las ciudades modernas, que escapan al control de los Estados.
Volviendo a la violencia como modo de relación social, ésta radica ante todo en las condiciones estructurales en las que se desenvuelve la vida ciudadana. Una vida en la que los resentimientos son tanto más fuertes cuanto mayor es la precariedad y la injusticia donde menos hay para repartir, para compartir o para conservar y defender. Son estas las circunstancias en las que las agresiones a las personas y al patrimonio, a la libertad o al honor tienen un efecto más devastador.
A ello hay que sumarle otras amenazas que empiezan a materializarse en un mundo en el que la mitad de la población vive fuera de las ciudades y la falta de agua y la destrucción de sistemas ecológicos, aparte de minar recursos, obliga a numerosos agricultores y ganaderos a abandonar el campo y a emigrar a la ciudad, lo cual alimenta aún más los conflictos y la inseguridad ciudadana.
En este sentido, todos debemos ser conscientes de que muchas de las amenazas a las que debemos hacer frente en el siglo XXI son globales. Y tanto la proliferación de armas de destrucción masiva como el tráfico de armas, el cambio climático como la aparición de nuevos y mortíferos virus, son problemas que pueden poner en peligro no sólo nuestra estabilidad sino nuestra supervivencia.
Consecuentemente, los ciudadanos hemos de buscar y valorar las instituciones y sistemas que defiendan principios que compartan y garanticen soluciones multilaterales en aras al avance en la globalización de la seguridad.
No obstante, no hemos de olvidar que lamentablemente no existe una cultura de seguridad preventiva en la ciudadanía porque tampoco existe una clara política de seguridad ciudadana, o por lo menos, en muchos casos, las personas no la conocen y si la hubiera es muy evidente que no es la adecuada o pareciera que la improvisación es una constante. Lo cierto es que hoy podemos señalar que un factor sumamente importante como la inteligencia operativa no existe o no funciona como debería.
Por otro lado, el referente de seguridad e inseguridad del ciudadano es la percepción y está relacionada con la valoración subjetiva de la sensación personal de la criminalidad y violencia urbana. Percepción y miedo a los delitos que están asociados tanto a la propia sensación de inseguridad como a la difusión por los medios de comunicación de muertes y violencia.
Un miedo a los delincuentes que, en muchos casos, logra desplazar el temor por el desempleo, con lo que la exigencia de protección y seguridad sigue erigiéndose como la principal demanda ciudadana ante delincuentes ligados a la agresión, al narcotráfico y al terrorismo indiscriminado, pero también a los delitos como la clonación de tarjetas de créditos y fraudes, extorsión o secuestros, corrupción, etcétera.
Por todo ello, hemos de buscar en la convergencia de la seguridad, una nueva visión integral de la prevención y la protección. La inseguridad ha evolucionado y se ha globalizado y hemos de ver que ésta afecta a todas las áreas de la organización social, empresarial e institucional y es importante observar las diferentes visiones que existen alrededor de la convergencia de la inseguridad y la forma en cómo se construyen modelos alrededor de dicho concepto con un enfoque sistémico de la seguridad, porque la seguridad es un concepto transversal a lo humano, en general, y a lo técnico y lo organizacional, en particular.
En este contexto hay que revisar los conceptos del pensamiento sistémico aplicados a la seguridad con el fin de comprender de manera integral el reto que exige contar con un ambiente confiable, donde convergen los aspectos tecnológicos, humanos y organizacionales para obtener una seguridad sostenible.
Así, hemos de configurar respuestas globales ante amenazas globales evitando tesis de fondo es las que la reacción policial de cómo la de países caracterizados como por el empleo de paradigmas de control, en un intento absurdo por mantener el statu quo a través de medios policiales reactivos para controlar la inseguridad sin abordar las causas subyacentes y estrategias preventivas.
Se requiere por lo tanto un nuevo enfoque, para un "paradigma de seguridad sostenible", donde no se pretende controlar unilateralmente las amenazas a través del uso de la fuerza, sino más bien resolver de manera cooperativa las causas subyacentes de esas amenazas utilizando los medios disponibles más efectivos.
Es por eso que el desafío más importante que la comunidad internacional debe realizar, es el de buscar la mejor comprensión de la naturaleza de estas amenazas multidimensionales y de lo que significa la seguridad colectiva en la hora actual, en un mundo cada vez más globalizado, donde la delincuencia y el terrorismo, o las amenazas contra el medio ambiente ya no respetan las fronteras nacionales.
La libertad para vivir sin miseria, la libertad para vivir sin temor y la libertad para vivir con dignidad junto con el fortalecimiento de las Naciones Unidas son los cuatros pilares esenciales de una seguridad globalizada y sostenible.
Así, los pasos para alcanzar una seguridad sostenible y estable pasan por un nuevo orden internacional político y económico, que conceda a todos los países verdaderas posibilidades de desarrollo social.
Volviendo más al detalle, a la seguridad ciudadana, hemos de señalar que esta situación ya rebasó la pura respuesta policial y debemos conceptuar a la seguridad ciudadana como una cadena donde hay cuatro principales eslabones, que son las instituciones publicas que tienen que trabajar de forma integral y articulada -cosa que no sucede muy habitualmente- como son la Policía, la Fiscalía, el Poder Judicial y el Sistema Penitenciario, instituciones donde hay que señalar que, en muchos países, vienen atravesando por serios problemas de credibilidad por parte de la ciudadanía, de corrupción y de falta de presupuesto y, en esas condiciones es imposible enfrentar de manera adecuada la problemática actual.
Además, es preciso potenciar la inteligencia operativa y los medios de monitoreo de la inseguridad a través de las tecnologías de análisis de la información y la gestión de incidencias o inseguridades y de las vulnerabilidades en plataformas de seguimiento de fallos críticos, seguimiento en área que pueden dar lugar a incidencias de inseguridad, auditorías desfavorables y otros aspectos negativos que pueden ocurrir en el sistema u organización.
En este sentido, actualmente es muy general la inexistencia de observatorios nacionales de violencia y delincuencia y así se enfrentan casi a ciegas las inseguridades, sin valores elaborados y contrastados, sin unificación y procesamiento de las estadísticas, además del habitual desconocimiento de las cifras negras por la no denuncia que, en muchos países, son muy elevadas.
Pero, vayamos hacia un planteamiento de soluciones porque la búsqueda de seguridad globalizada se quedará sin éxito si entre todas las partes implicadas, públicas y privadas, no intensificamos la cooperación internacional para el desarrollo y la lucha contra la inseguridad globalizada.
Corresponde a la comunidad mundial decidir si este momento de incertidumbre es presagio de conflictos más generalizados, desigualdades más profundas y erosión del Estado de derecho o si, por el contrario, puede y debe aprovecharse para renovar nuestras instituciones materializar la colaboración y facilitar la convergencia de la seguridad pública y privada en pro de una seguridad globalizada.

A modo de conclusiones

En este artículo he presentado una visión general acerca de la relación entre el actual proceso de globalización y la nueva inseguridad mundial ya globalizada que puede llevar a profundizar sobre las teorías como la de Robert Kaplan (miembro del Center for a New American Security EE.UU.), sobre la anarquía que viene, que cree que el mundo se está convirtiendo en un inmenso mar anárquico en el cual subsistirán algunos islotes de orden, no necesariamente correspondientes a los Estados actuales, en contraposición a Robert Cooper (diplomático de la Unión Europea), sobre el nuevo imperialismo liberal, que parte de suponer el fin de la era moderna y el comienzo de un mundo posmoderno en el que la figura estatal se torna poco relevante, se rechaza el uso de la fuerza para resolver los conflictos y la seguridad está basada en la transparencia, la apertura recíproca, la interdependencia y la vulnerabilidad mutua.
Por otro lado, y como no podía ser de otra forma, en esta reflexión hacia el concepto de seguridad globalizada, no puedo dejar de referirme a la inteligencia estratégica y operativa que, por dejación o carencias, han sido cedidas o, más bien, perdidas competencias y sustituidas por la implantación de simplemente medios técnicos o recursos humanos de vigilancia y protección básicos. Craso error pues, como es sabido, la inteligencia es una acción imprescindible para la toma de decisiones en el ámbito de la seguridad. Es, por definición, el resultado de un proceso simple o complejo de obtención y análisis de informaciones que permiten extraer conclusiones sobre determinado asunto o incidencia que debe resolverse en conexión con otros problemas o en el marco de una resolución final.
Inteligencia supone y equivale a conocimiento, actividad y organización. Sin estos tres aspectos, todo esfuerzo de inteligencia finalizará en fracaso. La inteligencia estratégica y operativa se desarrolla en forma permanente para satisfacer los requerimientos de las hipótesis de conflicto y la conducción o utilización de los medios durante la intervención.
En definitiva, la inteligencia es imprescindible en todo sistema o planteamiento de seguridad público o privado, y los medios son complementarios y no al revés, como está siendo la tendencia actual.
Por todo ello, de una u otra forma, ahora es el momento de redoblar nuestros esfuerzos para encontrar ese espacio y esos objetivos comunes. Es preciso avanzar en la creación de una red de convergencia, pública y privada, de mecanismos eficaces -a nivel regional y mundial- que se realimenten y refuercen, sean flexibles y respondan a la realidad en la que hoy vivimos, dentro de ese gran catálogo de riesgos, amenazas y vulnerabilidades que configuran esta inseguridad globalizada.
Obviamente, sin olvidar que, aunque el desarrollo económico de los países pobres sigue siendo una tarea difícil y compleja, una asignatura pendiente vinculada completamente al logro de un mundo más democrático y seguro, sigue siendo terreno abonado para delincuentes y terroristas.
Finalmente, solo ratificar que la erradicación de la violencia, de los conflictos armados y la búsqueda de una seguridad razonable y sostenible, es un valor y un principio en sí mismo y se basa en la democracia, la justicia, el respeto a los derechos humanos, la solidaridad, la inteligencia y el cumplimiento del derecho internacional.
Manuel Sánchez Gómez-Merelo
Presidente del WSC´2010
Director para Europa de la WSF (World Security Federation)

Fuente: MANUELSANCHEZ.COM

Más información:

SISONLINE.COM le ofrece un servicio gratuito de contacto para ampliar la información a través de Internet sobre sus PRODUCTOS, TECNOLOGIAS y SERVICIOS.

Solicitud:

Indique sus datos de contacto:

Nombre y Apellidos *
Empresa *
Actividad de la empresa *
Cargo *
Provincia *
País *
Teléfono *
Correo Electrónico *
Si no tiene, indique un número de móvil y/o un fax

He leído y estoy de acuerdo con la política sobre Protección de Datos Personales de este servicio web.

-En cumplimiento de lo establecido en la Ley Orgánica 15/1999, de 13 de Diciembre, de Protección de Datos de Carácter Personal, le informamos que los Datos que nos facilite mediante la cumplimentación del presente formulario pasarán a formar parte de un fichero propiedad de GE GRUPO ESTUDIOS TECNICOS SL con el fin de ofrecerle información sobre el sector y mercado de la Seguridad. No existe venta, comunicación ni cesión de sus datos a ninguna entidad u organización. Asimismo, le informamos que puede ejercer los derechos de acceso, rectificación, cancelación y oposición en la dirección get@getseguridad.com..

Borde inferior compartido